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TOMA PACÍFICA DE "LA CAFETERÍA DE ARRIBA"
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El próximo MARTES 23 DE FEBRERO, contamos con tu presencia a las 3 PM, en la CAFETERÍA DE ARRIBA. Haremos una toma pacífica de la cafetería para saludar a los nuevos estudiantes del programa y para contarles un par de cosas interesantes sobre el programa. Todos los estudiantes del programa estarán ahí.
El martes se celebra el Día del Periodista en Colombia
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El próximo 9 de febrero se celebra en Colombia el Día del periodista. La fecha conmemora la circulación del primer semanario publicado en nuestro país, llamado Papel Periódico de la ciudad de Santafé de Bogotá. La primera edición vio la luz el miércoles 9 de febrero de 1791 y fue fundado y redactado por don Manuel del Socorro Rodríguez.
Mis felicitaciones para todos. Aprovecho para envíarles este dodecálogo de Tomás Eloy Martínez, recientemente fallecido, que incluye su visión sobre el ejercicio del periodismo. Este texto fue extractado de la conferencia pronunciada por el escritor y periodista en Bogotá el 28 de junio de 2005, organizada por la CAF (Corporación Andina de Fomento) y la FNPI (Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano):

I) El único patrimonio del periodista es su buen nombre. Cada vez que se firma un texto insuficiente o infiel a la propia conciencia, se pierde parte de ese patrimonio, o todo.
II) Hay que defender ante los editores el tiempo que cada quien necesita para escribir un buen texto.
III) Hay que defender el espacio que necesita un buen texto contra la dictadura de los diagramadores y contra las fotografías que cumplen sólo una función decorativa.
IV) Una foto que sirva sólo como ilustración y no añada nada al texto no pertenece al periodismo. A veces, sin embargo, una foto puede ser más elocuente que miles de palabras.
V) Hay que trabajar en equipo. Una redacción es un laboratorio en el que todos deben compartir sus hallazgos y sus fracasos, y en el que todos deben sentir que lo que le sucede a uno les sucede a todos.
VI) No hay que escribir una sola palabra de la que no se esté seguro, ni dar una sola información de la que no se tenga plena certeza.
VII) Hay que trabajar con los archivos siempre a mano, verificar cada dato y establecer con claridad el sentido de cada palabra que se escribe. No siempre, sin embargo, los diccionarios son confiables. Dos de los mejores que conozco, el de María Moliner y el de la Real Academia Española, sólo corrigieron en 1990 la vieja definición de la palabra día. Hasta entonces, seguían dándola como si aún viviéramos bajo el imperio de la Inquisición. Día, se podía leer, es el espacio de tiempo que tarda el sol en dar una vuelta completa alrededor de la Tierra.
VIII) Evitar el riesgo de servir como vehículo de los intereses de grupos públicos o privados. Un periodista que publica todos los boletines de prensa que le dan, sin verificarlos, debería cambiar de profesión y dedicarse a ser mensajero.
IX) Las clases política y empresaria y, en general, los sectores con poder dentro de la sociedad, tratan de impregnar los medios con noticias propias, a veces añadiendo énfasis a la realidad. El periodista no debe dejarse atrapar por las agendas de los demás. Debe colaborar para que el medio cree su propia agenda.
X) Hay que usar siempre un lenguaje claro, conciso y transparente. Por lo general, lo que se dice en diez palabras siempre se puede decir en nueve, o en siete.
XI) Encontrar el eje y la cabeza de una noticia no es tarea fácil. Tampoco lo es narrar una noticia. Nunca hay que ponerse a narrar si no se está seguro de que se puede hacer con claridad, eficacia, y pensando en el interés del lector más que en el lucimiento propio.
XII) Recordar siempre que el periodismo es, ante todo, un acto de servicio. El periodismo es ponerse en el lugar del otro, comprender lo otro. Y, a veces, ser otro.
Mis felicitaciones para todos. Aprovecho para envíarles este dodecálogo de Tomás Eloy Martínez, recientemente fallecido, que incluye su visión sobre el ejercicio del periodismo. Este texto fue extractado de la conferencia pronunciada por el escritor y periodista en Bogotá el 28 de junio de 2005, organizada por la CAF (Corporación Andina de Fomento) y la FNPI (Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano):

Dodecálogode Tomás Eloy Martínez, recientemente fallecido, que incluye su visión sobre el ejercicio del periodismo. Este texto fue extractado de la conferencia pronunciada por el escritor y periodista en Bogotá el 28 de junio de 2005, organizada por la CAF (Corporación Andina de Fomento) y la FNPI (Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano.
I) El único patrimonio del periodista es su buen nombre. Cada vez que se firma un texto insuficiente o infiel a la propia conciencia, se pierde parte de ese patrimonio, o todo.
II) Hay que defender ante los editores el tiempo que cada quien necesita para escribir un buen texto.
III) Hay que defender el espacio que necesita un buen texto contra la dictadura de los diagramadores y contra las fotografías que cumplen sólo una función decorativa.
IV) Una foto que sirva sólo como ilustración y no añada nada al texto no pertenece al periodismo. A veces, sin embargo, una foto puede ser más elocuente que miles de palabras.
V) Hay que trabajar en equipo. Una redacción es un laboratorio en el que todos deben compartir sus hallazgos y sus fracasos, y en el que todos deben sentir que lo que le sucede a uno les sucede a todos.
VI) No hay que escribir una sola palabra de la que no se esté seguro, ni dar una sola información de la que no se tenga plena certeza.
VII) Hay que trabajar con los archivos siempre a mano, verificar cada dato y establecer con claridad el sentido de cada palabra que se escribe. No siempre, sin embargo, los diccionarios son confiables. Dos de los mejores que conozco, el de María Moliner y el de la Real Academia Española, sólo corrigieron en 1990 la vieja definición de la palabra día. Hasta entonces, seguían dándola como si aún viviéramos bajo el imperio de la Inquisición. Día, se podía leer, es el espacio de tiempo que tarda el sol en dar una vuelta completa alrededor de la Tierra.
VIII) Evitar el riesgo de servir como vehículo de los intereses de grupos públicos o privados. Un periodista que publica todos los boletines de prensa que le dan, sin verificarlos, debería cambiar de profesión y dedicarse a ser mensajero.
IX) Las clases política y empresaria y, en general, los sectores con poder dentro de la sociedad, tratan de impregnar los medios con noticias propias, a veces añadiendo énfasis a la realidad. El periodista no debe dejarse atrapar por las agendas de los demás. Debe colaborar para que el medio cree su propia agenda.
X) Hay que usar siempre un lenguaje claro, conciso y transparente. Por lo general, lo que se dice en diez palabras siempre se puede decir en nueve, o en siete.
XI) Encontrar el eje y la cabeza de una noticia no es tarea fácil. Tampoco lo es narrar una noticia. Nunca hay que ponerse a narrar si no se está seguro de que se puede hacer con claridad, eficacia, y pensando en el interés del lector más que en el lucimiento propio.
XII) Recordar siempre que el periodismo es, ante todo, un acto de servicio. El periodismo es ponerse en el lugar del otro, comprender lo otro. Y, a veces, ser otro.
PRESENTACIÓN AVANCES PROYECTOS DE AULA - PREMIACIÓN CONCURSO DE CUENTO y II MUESTRA FOTOGRÁFICA
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El próximo mipercoles 25 de noviembre llevaremos a cabo el evento de socialización de los avances en los proyectos de aula que se desarrollan en el programa de Comunicación Social. Así mismo, realizaremos la premiación del Primer Concurso de Cuento, según se anunció en el cronograma del concurso. Por otro lado, los estudiantes del Nivel II realizarán la II Muestra Fotográfica.
Todos están cordialmente invitados.
Nuestro encuentro iniciará a las 4:00 p.m. en el Auditorio Monseñor Flavio Calle Zapata con la siguiente programación:
1. Presentación de la propuesta "Elementos básicos de la Comunicación Corporativa: Clima organizacional, Cultura organizacional, Identidad corporativa e Imagen corporativa". Responsables: Estudiantes Nivel III - Comunicador Carlos Eduardo Vásquez Cardona, docente de la asignatura Comunicación y Organizaciones.
2. Presentación de avances del proyecto de aula "Análisis de la propuessta de reestructuración de la planta física de la UCO a partir de las teorías del signo". Responsables: Estudiantes Nivel I - Comunicador Jaime Arbey Atehortúa Sánchez, docente de la asignatura Teorías del Signo.
3. Exposición Informe de trabajo del Semillero INPPED". Responsables: Integrantes del semillero - Comunicador Carlos Eduardo Vásquez Cardona, coordinador del semillero.
4. Premiación del Primer Concurso de Cuento del programa de Comunicación Social. Responsable: Comunicador Luis Erney Montoya Gallego, coordinador del programa.
5. Inauguración de la II Muestra Fotográfica. Responsables: Estudiantes Nivel II - Comunicador Oscar Jaramillo Monsalve, docente de la asignatura de Fotografía.
NOTA: La presentación de los Estudiantes del Nivel IV se realizará el lunes 30 de noviembre, a partir de las 5:00 p.m. en el Aula J de Proyecciones, dentro de la asignatura Sociología de la Comunicación, con el candidato a magister Oscar Mauricio Naranjo.
Esperamos la participación, acompañamiento y solidaridad de todos. Este semestre tendremos la actividad en esa jornada con la idea de que todos nos hagamos presentes, ofrezcamos el reconocimiento a los compañeros de carrera y sigamos proyectando la investigación formativa y la extensión universitaria a toda la comunidad institucional y regional
Todos están cordialmente invitados.
Nuestro encuentro iniciará a las 4:00 p.m. en el Auditorio Monseñor Flavio Calle Zapata con la siguiente programación:
1. Presentación de la propuesta "Elementos básicos de la Comunicación Corporativa: Clima organizacional, Cultura organizacional, Identidad corporativa e Imagen corporativa". Responsables: Estudiantes Nivel III - Comunicador Carlos Eduardo Vásquez Cardona, docente de la asignatura Comunicación y Organizaciones.
2. Presentación de avances del proyecto de aula "Análisis de la propuessta de reestructuración de la planta física de la UCO a partir de las teorías del signo". Responsables: Estudiantes Nivel I - Comunicador Jaime Arbey Atehortúa Sánchez, docente de la asignatura Teorías del Signo.
3. Exposición Informe de trabajo del Semillero INPPED". Responsables: Integrantes del semillero - Comunicador Carlos Eduardo Vásquez Cardona, coordinador del semillero.
4. Premiación del Primer Concurso de Cuento del programa de Comunicación Social. Responsable: Comunicador Luis Erney Montoya Gallego, coordinador del programa.
5. Inauguración de la II Muestra Fotográfica. Responsables: Estudiantes Nivel II - Comunicador Oscar Jaramillo Monsalve, docente de la asignatura de Fotografía.
NOTA: La presentación de los Estudiantes del Nivel IV se realizará el lunes 30 de noviembre, a partir de las 5:00 p.m. en el Aula J de Proyecciones, dentro de la asignatura Sociología de la Comunicación, con el candidato a magister Oscar Mauricio Naranjo.
Esperamos la participación, acompañamiento y solidaridad de todos. Este semestre tendremos la actividad en esa jornada con la idea de que todos nos hagamos presentes, ofrezcamos el reconocimiento a los compañeros de carrera y sigamos proyectando la investigación formativa y la extensión universitaria a toda la comunidad institucional y regional
FOTOS POR ESTUDIANTES
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GANADORES DEL PRIMER CONCURSO DE CUENTO
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PROGRAMA DE COMUNICACIÓN SOCIAL
GANADORES DEL PRIMER CONCURSO DE CUENTO
GANADORES DEL PRIMER CONCURSO DE CUENTO
El programa de Comunicación Social de la Universidad Católica de Oriente da a conocer las obras ganadoras en el Primer Concurso de Cuento:
Primer puesto: Holocausto. Autor: Evangelión.
Segundo puesto: El Huella Blanca. Autor: Monje.
Tercer puesto: Descubriendo la realidad. Autor: Tata.
Mención de honor: Ahora sobra un plato. Autor: Antares.
Mención de honor: Por las 13 horas. Autor: Daniela.
Segundo puesto: El Huella Blanca. Autor: Monje.
Tercer puesto: Descubriendo la realidad. Autor: Tata.
Mención de honor: Ahora sobra un plato. Autor: Antares.
Mención de honor: Por las 13 horas. Autor: Daniela.
MIEMBROS DEL JURADO
Los siguientes son los miembros del jurado:
- Marga López Díaz, poetisa y escritora.
- Abel Anselmo Ríos, Director del Instituto de Cultura de La Ceja.
- Carlos Eduardo Vásquez Cardona, comunicador, escritor y docente universitario.
Para la elección, el jurado tuvo en cuenta el símbolo, la poética, la aplicación de la teoría narrativa, el elemento sorpresa, la gramática, semántica y ortografía y la coherencia entre el título y el contenido de los cuentos.
PREMIACIÓN
Primer puesto: descuento del 20% en el valor de la matrícula del semestre I de 2010.
Segundo puesto: descuento del 5% en el valor de la matrícula del semestre I de 2010.
Tercer puesto: Mención especial.
También se premiarán los puestos cuarto y quinto con sendas Menciones de honor.
El programa de Comunicación Social entregará los premios el 25 de noviembre de 2009, en el evento de socialización de Proyectos de Aula.
El concurso consistió en la creación de un cuento con tema libre. El texto debía contener un máximo de 100 palabras, sin incluir el título. Debía ser inédito y no haber sido galardonado en otro concurso. Los autores podían participar con un único cuento y no se aceptaron cuentos de más de un autor.
Programa El Visor sábado 31 de Octubre
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Tema:Internet, redes sociales, web 2.0, opinión de las personas frente a la internet.
Duración: 26 minutos
Grupo: IV SEMESTRE
Duración: 26 minutos
Grupo: IV SEMESTRE
David Valencia
David Pérez
Oscar Noguera
Juanita Cano
Sandra Meneses
Willy Alzate
Bienyi Morales
Tatiana Flórez
David Pérez
Oscar Noguera
Juanita Cano
Sandra Meneses
Willy Alzate
Bienyi Morales
Tatiana Flórez
En la memoria de un campesino
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Por: Camilo González
La casa de Emilio Arbeláez está ubicada al costado de la carretera destapada de la vereda La Laja, del municipio de Rionegro, rodeada de pequeños arbustos y de cultivos de tomate, chócolo y aguacate.
Un gallo criollo, de plumas rojas, picotea a dos gallinas que se pasean por los prados. Allí los perros y gatos comparten como hermanos, mientras que las vacas y novillos mueven sus colas y comen el pasto. El ambiente campestre de este lugar lo hace único, porque recuerda la época de antaño.
A algunos metros de allí se encuentra Emilio, un hombre de 78 años de edad que todos los días se levanta con entusiasmo a cuidar y a cultivar su “tierrita”. Él riega sus palos de aguacate y chócolo, los cuales muy pronto darán los frutos que venderá en la plaza de mercado.
El calor es intenso, así que decide volver a casa para tomar un descanso. Con un fuerte, pero ágil movimiento, se echa en la espalda la pala y el azadón.
En el trayecto a su vivienda, una sonrisa se dibuja en su rostro. Sus pocos dientes saltan a la vista al instante que empieza a tatarear y a silbar una canción con el fin de olvidar los efectos del cansancio.
En el corredor de cemento lo esperan sus 9 hijos y sus 16 nietos que están de visita. La casa está construida en tapia y su fachada es blanca y roja, con algunas terminaciones en color verde.
Al ingresar a la pequeña y acogedora vivienda está la sala y dos habitaciones. “Aquí yo y mi señora criamos a 9 muchachitos, dormíamos unos encima de otros”.
Un olor a especias anuncia que el almuerzo está listo. Don Emilio camina hacia el lavadero para enjabonarse sus manos y limpiarse los pies. Toma asiento en una silla ubicada al lado derecho de la puerta, cerca a un cajoncito de madera.
Estira su mano y saca de aquella gaveta un álbum de fotografías. Una lágrima intenta salir de sus ojos, pero al instante es invadido por la risa. “Venga les muestro”, dice con fuerte acento y autoridad.
En ese lugar están los recuerdos de cada momento de su vida. Tiene muchas fotos, unas grandes, otras pequeñas, a color y a blanco y negro. Todas tienen un significado importante pero hay una que es trascendental: es la de una hermosa mujer de aproximadamente 35 años, de rostro pálido y de mirada tímida y triste.
“Mi primera esposa, Rosario, con la que tuve siete hijos. Esa fue la etapa más dura de mi vida, hace más de 30 años que ella no esta”, afirma sin poder contener un leve llanto.
El almuerzo está listo. Doña Amparo Marín, su segunda esposa, hijos y nietos, lo esperan en la mesa con un reforzado sancocho de gallina.
Después de degustarlo, toma de nuevo el azadón para continuar con el trabajo, que desde pequeño realizó al lado de su padre. “No hay nadie más verraco que mi papá para cultivar. Ninguna siembra le queda grande y los tomates y aguacates son los más ricos de la región,” asegura Francisco Arbeláez, uno de sus hijos.
Sin despedirse de sus familiares, Emilio se dirige de nuevo al alto donde está su cultivo, la herencia que le dejó su papá, para seguir con la labor de cuidar y sembrar “su tierrita”, esa que protegerá hasta el último día de su vida. Es una consigna a la que no faltará.
Un gallo criollo, de plumas rojas, picotea a dos gallinas que se pasean por los prados. Allí los perros y gatos comparten como hermanos, mientras que las vacas y novillos mueven sus colas y comen el pasto. El ambiente campestre de este lugar lo hace único, porque recuerda la época de antaño.
A algunos metros de allí se encuentra Emilio, un hombre de 78 años de edad que todos los días se levanta con entusiasmo a cuidar y a cultivar su “tierrita”. Él riega sus palos de aguacate y chócolo, los cuales muy pronto darán los frutos que venderá en la plaza de mercado.
El calor es intenso, así que decide volver a casa para tomar un descanso. Con un fuerte, pero ágil movimiento, se echa en la espalda la pala y el azadón.
En el trayecto a su vivienda, una sonrisa se dibuja en su rostro. Sus pocos dientes saltan a la vista al instante que empieza a tatarear y a silbar una canción con el fin de olvidar los efectos del cansancio.
En el corredor de cemento lo esperan sus 9 hijos y sus 16 nietos que están de visita. La casa está construida en tapia y su fachada es blanca y roja, con algunas terminaciones en color verde.
Al ingresar a la pequeña y acogedora vivienda está la sala y dos habitaciones. “Aquí yo y mi señora criamos a 9 muchachitos, dormíamos unos encima de otros”.
Un olor a especias anuncia que el almuerzo está listo. Don Emilio camina hacia el lavadero para enjabonarse sus manos y limpiarse los pies. Toma asiento en una silla ubicada al lado derecho de la puerta, cerca a un cajoncito de madera.
Estira su mano y saca de aquella gaveta un álbum de fotografías. Una lágrima intenta salir de sus ojos, pero al instante es invadido por la risa. “Venga les muestro”, dice con fuerte acento y autoridad.
En ese lugar están los recuerdos de cada momento de su vida. Tiene muchas fotos, unas grandes, otras pequeñas, a color y a blanco y negro. Todas tienen un significado importante pero hay una que es trascendental: es la de una hermosa mujer de aproximadamente 35 años, de rostro pálido y de mirada tímida y triste.
“Mi primera esposa, Rosario, con la que tuve siete hijos. Esa fue la etapa más dura de mi vida, hace más de 30 años que ella no esta”, afirma sin poder contener un leve llanto.
El almuerzo está listo. Doña Amparo Marín, su segunda esposa, hijos y nietos, lo esperan en la mesa con un reforzado sancocho de gallina.
Después de degustarlo, toma de nuevo el azadón para continuar con el trabajo, que desde pequeño realizó al lado de su padre. “No hay nadie más verraco que mi papá para cultivar. Ninguna siembra le queda grande y los tomates y aguacates son los más ricos de la región,” asegura Francisco Arbeláez, uno de sus hijos.
Sin despedirse de sus familiares, Emilio se dirige de nuevo al alto donde está su cultivo, la herencia que le dejó su papá, para seguir con la labor de cuidar y sembrar “su tierrita”, esa que protegerá hasta el último día de su vida. Es una consigna a la que no faltará.
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Camilo González
La comunidad de El Santuario, en marcha y conectada
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Por: Willy Alzate y David Pérez
La comunidad en marcha es un programa que se transmite por la emisora Asocomunal Estéreo de El Santuario desde hace 12 años.
Dirigido por los líderes de la población, tiene el objetivo pedagógico de ayudar a la gente en temas legales, sociales, sicológicos y vivenciales. La idea es que los habitantes de ese municipio del Oriente antioqueño “sean ciudadanos”.
Gabriel Palacio, su director, lleva 30 años viviendo en esa localidad. Se casó con una santuariana y sus hijos, nietos y amigos también son de ese lugar al que le ha dedicado muchas horas de trabajo comunitario.
En abril de 1997 emitieron por primera vez ese espacio, con la intención de prevenir a los oyentes sobre los diversos vicios con los que se pueden encontrar en la vida diaria.
A los dos años, empezó a transmitirse todos los días, de 11:30 a.m. a 12 del medio día. La emisión se divide en tres partes: una reflexión, un invitado que hace la orientación y una de información del municipio.
En la última sesión, el gancho son los precios de la plaza de mercado, que capta la atención de los campesinos que visitan a diario este sitio.
Don Gustavo, por ejemplo, es carretillero de la vereda Portazuelo. Lleva productos agrícolas a la plaza todos los días y escucha el programa. “A mi me sirve para tantear los precios de las frutas y verduras que distribuyo y no dejarme tumbar”.
En esos 12 años de continua transmisión, la comunidad ha tenido la oportunidad de escuchar a diversos profesionales en psicología, salud, derecho y otras disciplinas que, según Gabriel Palacio, “son necesarias para que el público esté orientado”.
Y no solo se ha oído la voz de los teóricos. Belisario Giraldo es de El Santuario y vive en la vereda Cruces de Cocorná. Este campesino, de uñas negras, termina de arar la tierra y se va a hacer sentir su voz en la radio.
No es locutor, pero algunas experiencias por las que pasó, como el alcoholismo, lo llevaron a narrar su historia por la emisora.
“Yo hablé con don Gabriel para que me diera un espacio para contar mi vivencia. Mis testimonios hacían parte de la ayuda terapéutica para prevenir el alcoholismo y la drogadicción”.
De testimonio en testimonio, Belisario se apoderó de la media hora de La comunidad en marcha de los viernes y ahora es el encargado de conducir, ese día, este espacio.
“Él es un líder, hasta es concejal del municipio. Todo sea dicho, no tiene preparación como locutor, pero su forma de hacer el programa ha gustado mucho”, cuenta Gabriel Palacio.
Según Juan Carlos Puerta, el operador de audio de Asocomunal Estéreo, “los temas que tratan son muy interesantes y la gente les pone mucho cuidado. Esta semana vino un abogado a hablar de cosas como letras y contratos y qué hacer si a uno lo echan de la finca, y cosas así. Usted no se imagina la cantidad de preguntas que recibimos”.
Asocomunal Estéreo 89.4 y La comunidad en marcha llevan 12 años al aire. Los medios de la comunidad construyen territorio en el Oriente antioqueño. Gracias a ellos, la voz de los líderes y de los campesinos se siente.
Etiquetas: Emisora comunitaria, radio ciudadana, El Santuario (Antioquia), Asocomunal Estéreo.
Dirigido por los líderes de la población, tiene el objetivo pedagógico de ayudar a la gente en temas legales, sociales, sicológicos y vivenciales. La idea es que los habitantes de ese municipio del Oriente antioqueño “sean ciudadanos”.
Gabriel Palacio, su director, lleva 30 años viviendo en esa localidad. Se casó con una santuariana y sus hijos, nietos y amigos también son de ese lugar al que le ha dedicado muchas horas de trabajo comunitario.
En abril de 1997 emitieron por primera vez ese espacio, con la intención de prevenir a los oyentes sobre los diversos vicios con los que se pueden encontrar en la vida diaria.
A los dos años, empezó a transmitirse todos los días, de 11:30 a.m. a 12 del medio día. La emisión se divide en tres partes: una reflexión, un invitado que hace la orientación y una de información del municipio.
En la última sesión, el gancho son los precios de la plaza de mercado, que capta la atención de los campesinos que visitan a diario este sitio.
Don Gustavo, por ejemplo, es carretillero de la vereda Portazuelo. Lleva productos agrícolas a la plaza todos los días y escucha el programa. “A mi me sirve para tantear los precios de las frutas y verduras que distribuyo y no dejarme tumbar”.
En esos 12 años de continua transmisión, la comunidad ha tenido la oportunidad de escuchar a diversos profesionales en psicología, salud, derecho y otras disciplinas que, según Gabriel Palacio, “son necesarias para que el público esté orientado”.
Y no solo se ha oído la voz de los teóricos. Belisario Giraldo es de El Santuario y vive en la vereda Cruces de Cocorná. Este campesino, de uñas negras, termina de arar la tierra y se va a hacer sentir su voz en la radio.
No es locutor, pero algunas experiencias por las que pasó, como el alcoholismo, lo llevaron a narrar su historia por la emisora.
“Yo hablé con don Gabriel para que me diera un espacio para contar mi vivencia. Mis testimonios hacían parte de la ayuda terapéutica para prevenir el alcoholismo y la drogadicción”.
De testimonio en testimonio, Belisario se apoderó de la media hora de La comunidad en marcha de los viernes y ahora es el encargado de conducir, ese día, este espacio.
“Él es un líder, hasta es concejal del municipio. Todo sea dicho, no tiene preparación como locutor, pero su forma de hacer el programa ha gustado mucho”, cuenta Gabriel Palacio.
Según Juan Carlos Puerta, el operador de audio de Asocomunal Estéreo, “los temas que tratan son muy interesantes y la gente les pone mucho cuidado. Esta semana vino un abogado a hablar de cosas como letras y contratos y qué hacer si a uno lo echan de la finca, y cosas así. Usted no se imagina la cantidad de preguntas que recibimos”.
Asocomunal Estéreo 89.4 y La comunidad en marcha llevan 12 años al aire. Los medios de la comunidad construyen territorio en el Oriente antioqueño. Gracias a ellos, la voz de los líderes y de los campesinos se siente.
Etiquetas: Emisora comunitaria, radio ciudadana, El Santuario (Antioquia), Asocomunal Estéreo.
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David Pérez,
Willy Alzate
San Antonio de Pereira: postres, bailes, amigos y luces
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Por: Ángela María Cardona Salgado
Sara Evelyn Rivera Duque
Edwin Mauricio Ordoñez
Sara Evelyn Rivera Duque
Edwin Mauricio Ordoñez
Faltan pocos minutos para que el reloj marque las 5 de la tarde. Camino a Rionegro, el Sol se esconde bajo un cúmulo de nubes negras. Sin embargo, las fachadas coloniales, con tonos enérgicos, hacen que el día parezca resplandeciente.
Llegando a San Antonio de Pereira, en el Oriente antioqueño, aparece en el panorama un hombre barbado, con pinta de aventurero. Llama la atención porque va parado sobre su bicicleta y toca una flauta.
Los carros pasan a su lado apresurados, por eso se sienta de nuevo en su vehículo y retoma la marcha. El sombrero que lleva puesto sobre su negro cabello se cae, así que lo recoge y sigue con su recorrido.
Es lunes y ese peculiar visitante es uno de los pocos que se observan cerca a San Antonio. El parque está solo. Atrás quedó el fin de semana en el que la vista era muy diferente: familias, parejas y grupos de amigos recorriendo sus calles, degustando sus postres y tomando uno… o muchos tragos.
La pequeña iglesia está deshabitada. Un par de amigas están sentadas en una de las sillas que hay en los alrededores y, por sus gestos, parecen estar contando detalles de sus amores. Y, debajo de un árbol, dos adolescentes degustan un enorme helado.
Por donde se mire hay locales. Lo que antes eran sitios de asentamiento indígena hoy son bares, restaurantes, licoreras o discotecas.
Varios negocios están cerrados con candado, otros, desde hace varias horas, están prestando servicio al público, pues en el día son restaurantes y, en la noche se transforman en zonas de parranda.
Volquetas, taxis, motos y particulares transitan por las vías aledañas. Algunos vienen de sus trabajos, otros quién sabe, porque la semana apenas comienza, pero la rumba está ya en la mente de muchos.
La noche es joven
Es sábado y el Sol se oculta detrás de las verdes montañas que se observan a lo lejos. De repente, aparece la Luna alumbrando la zona rosa, como llaman muchos a San Antonio de Pereira.
Por las estrechas calles comienza una congestión de autos, los parqueaderos están repletos. Algunos dan varias vueltas esperando a que se desocupe un fragmento de pavimento para dejar su carro. Otros prefieren llegar en taxi o en bus para tomarse sus traguitos sin tener que manejar.
Todas las cuadras contiguas al parque están rodeadas de bares, cada uno con un estilo diferente. En las fachadas de algunos se observan bailarinas que mueven sus cuerpos con prendas diminutas al ritmo de la música, como si estuvieran desfogando alguna pasión.
Los universitarios se reúnen en un sitio popular, casi escriturado para ellos, con un estilo ecléctico. En otro lugar se divierte la comunidad gay. Hay espacios para los que gustan de las viejotecas y para los que prefieren los temas modernos y las mezclas.
En los alrededores se encuentran hoteles, cajeros, oficinas y hasta mercados y ferreterías. San Antonio de Pereira cuenta con al menos 10 mil habitantes y se levantan tantas construcciones que está dejando de lado una imagen de corregimiento para parecer un municipio.
Solo está a 5 minutos de Rionegro y a 40 de Medellín. Estar tan cerca, lo dota de ese valor agregado que lo pone en el ranking de los territorios más populares para salir de la rutina diaria y de la ciudad.
Muchos van a ver y a que los vean, a sacar el estrés a punta de saltos en las discotecas, a compartir un brindis con la gente más cercana y hasta con los extraños de la mesa contigua o a cantar una ranchera o un vallenato a todo pulmón. Cada quien tiene sus motivos.
Los lunes hay calma, quizá porque en la semana San Antonio recarga energías. Desde el “juernes”, el ambiente será otro, habrá tanta gente, movimiento y sonidos que no podrá respirar.
Allí todos caben, todos tienen su tiquete para la diversión. La vida no pasa igual, se vive en cámara lenta o en rápida, al ritmo de bailes, de amigos y de luces.
Llegando a San Antonio de Pereira, en el Oriente antioqueño, aparece en el panorama un hombre barbado, con pinta de aventurero. Llama la atención porque va parado sobre su bicicleta y toca una flauta.
Los carros pasan a su lado apresurados, por eso se sienta de nuevo en su vehículo y retoma la marcha. El sombrero que lleva puesto sobre su negro cabello se cae, así que lo recoge y sigue con su recorrido.
Es lunes y ese peculiar visitante es uno de los pocos que se observan cerca a San Antonio. El parque está solo. Atrás quedó el fin de semana en el que la vista era muy diferente: familias, parejas y grupos de amigos recorriendo sus calles, degustando sus postres y tomando uno… o muchos tragos.
La pequeña iglesia está deshabitada. Un par de amigas están sentadas en una de las sillas que hay en los alrededores y, por sus gestos, parecen estar contando detalles de sus amores. Y, debajo de un árbol, dos adolescentes degustan un enorme helado.
Por donde se mire hay locales. Lo que antes eran sitios de asentamiento indígena hoy son bares, restaurantes, licoreras o discotecas.
Varios negocios están cerrados con candado, otros, desde hace varias horas, están prestando servicio al público, pues en el día son restaurantes y, en la noche se transforman en zonas de parranda.
Volquetas, taxis, motos y particulares transitan por las vías aledañas. Algunos vienen de sus trabajos, otros quién sabe, porque la semana apenas comienza, pero la rumba está ya en la mente de muchos.
La noche es joven
Es sábado y el Sol se oculta detrás de las verdes montañas que se observan a lo lejos. De repente, aparece la Luna alumbrando la zona rosa, como llaman muchos a San Antonio de Pereira.
Por las estrechas calles comienza una congestión de autos, los parqueaderos están repletos. Algunos dan varias vueltas esperando a que se desocupe un fragmento de pavimento para dejar su carro. Otros prefieren llegar en taxi o en bus para tomarse sus traguitos sin tener que manejar.
Todas las cuadras contiguas al parque están rodeadas de bares, cada uno con un estilo diferente. En las fachadas de algunos se observan bailarinas que mueven sus cuerpos con prendas diminutas al ritmo de la música, como si estuvieran desfogando alguna pasión.
Los universitarios se reúnen en un sitio popular, casi escriturado para ellos, con un estilo ecléctico. En otro lugar se divierte la comunidad gay. Hay espacios para los que gustan de las viejotecas y para los que prefieren los temas modernos y las mezclas.
En los alrededores se encuentran hoteles, cajeros, oficinas y hasta mercados y ferreterías. San Antonio de Pereira cuenta con al menos 10 mil habitantes y se levantan tantas construcciones que está dejando de lado una imagen de corregimiento para parecer un municipio.
Solo está a 5 minutos de Rionegro y a 40 de Medellín. Estar tan cerca, lo dota de ese valor agregado que lo pone en el ranking de los territorios más populares para salir de la rutina diaria y de la ciudad.
Muchos van a ver y a que los vean, a sacar el estrés a punta de saltos en las discotecas, a compartir un brindis con la gente más cercana y hasta con los extraños de la mesa contigua o a cantar una ranchera o un vallenato a todo pulmón. Cada quien tiene sus motivos.
Los lunes hay calma, quizá porque en la semana San Antonio recarga energías. Desde el “juernes”, el ambiente será otro, habrá tanta gente, movimiento y sonidos que no podrá respirar.
Allí todos caben, todos tienen su tiquete para la diversión. La vida no pasa igual, se vive en cámara lenta o en rápida, al ritmo de bailes, de amigos y de luces.
Después del secuestro: la vida después de la muerte
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Después del secuestro: la vida después de la muerte
Por: Natalia Tobón Arredondo
Por: Natalia Tobón Arredondo
Junio 13 de 2002. Era un jueves en la mañana, un día aparentemente normal, hasta que los perros empezaron a ladrar con insistencia.
El corazón palpitaba más fuerte de lo acostumbrado, era imposible no sentir que algo andaba mal. La verdad, es que todo estaba mal.
7:30 a.m. Empezó el dolor, la angustia, la desesperación, la impotencia y la ira. Un padre que actuaba bajo presión y hacía todo lo que le indicaban para evitar ser lastimado, pero sobre todo, para proteger a su pequeña hija de 13 años que, en medio del temor y la inocencia, preguntaba qué estaba pasando, por qué todos se comportaban de una manera tan extraña.
"Somos guerrilleros del Ejercito de Liberación Nacional ELN. Tenemos la orden de secuestrar a una persona de este sitio", afirmó el comandante del grupo con la mayor frivolidad, como si se tratase de un simple juego.
El motivo: deudas pendientes con el dueño de la finca en la que la familia de Natalia vivía.
El corazón se quería salir del pecho. Se podían sentir los latidos tan fuertes y seguidos. Todo era confuso. La niña solo veía a su padre tratar de ocultar la angustia y apretar los dientes con firmeza para no dejar caer sus lágrimas.
No tuvo el suficiente valor para contarle lo que sucedía. Uno de esos hombres armados, miró a Natalia fijamente y le dijo que debía irse con ellos, que empacara algo de ropa, que tenían que irse porque se les hacía tarde.
“Tu padre tiene instrucciones y seguramente hará lo que le pedimos para que puedas volver a casa pronto".
En ese momento, sintió que jamás regresaría. Experimentó un enorme vacío, incluso, aún hoy cuando recuerda ese hecho, vuelve a repetir ese desasosiego.
Desde que partieron, las caminatas en medio de la selva fueron el elemento continuo. Las únicas palabras que escuchaba eran: “Camine, camine más rápido que falta mucho para llegar”.
Por su mente pasaba su hogar, su padre, la reacción de su madre al llegar a la casa y no encontrarla…
Hacía calor. Su cabeza palpitaba del dolor, a tal punto que, sin pensar en las consecuencias, se sentó y manifestó que no continuaría hasta que no le dieran algo para calmarlo.
Las horas pasaron y llegó la oscuridad. El temor se apoderó de ella, sin saber en donde pasaría la noche ni bajo que condiciones.
Ese fue el primero de 33 largos días en los que se despertó rodeada de hombres armados y en los que corrió de un lugar a otro huyendo del Ejército y de otros grupos guerrilleros.
Noche tras noche lloró, pensando en su mamá, en el momento de volver a estar con ella y en lo que estaría haciendo su papá para sacarla de allí. Su consuelo llegó en la figura del que llamó “su segundo padre”, el de la montaña, el de la selva: Jaime Sandoval, una de tantas victimas inocentes que compartió con ella esas jornadas.
Se ganó su cariño y confianza. Todos los días le enseñaba cosas nuevas, como jugar cartas, para que no estuviera tan triste. Por eso, uno de los dolores más profundos que Natalia ha sentido lo experimentó cuando se enteró de su muerte, tiempo después de que fue liberada.
Un mes después, para ella llegó el milagro que otros no han conocido. Por eso, desde hace siete años celebra un segundo cumpleaños, porque aquel 16 de julio en que fue libre otra vez, volvió a nacer, con la diferencia de que ya sabia caminar, leer y escribir, pero tenía que aprender a vivir con el temor, la inseguridad y el rencor.
Gracias al esfuerzo de su padre y a la devoción por la Virgen del Carmen, que según ella, coincidencia o no, sus fiestas se celebran justo el 16 de julio, su historia tuvo un final feliz, a pesar de los traumas que le quedaron.
Le debe su libertad a su papá que, sin duda, es tan protagonista de esta tragedia como ella, porque sintió la angustia y la impotencia. Él ya partió al cielo, pero Natalia, hoy universitaria, dedica sus acciones a ese hombre, el más valiente que ha conocido.
Aún no entiende por qué personas inocentes siguen pagando. Su padre la devolvió a la vida. Natalia, regresó de la muerte.
El corazón palpitaba más fuerte de lo acostumbrado, era imposible no sentir que algo andaba mal. La verdad, es que todo estaba mal.
7:30 a.m. Empezó el dolor, la angustia, la desesperación, la impotencia y la ira. Un padre que actuaba bajo presión y hacía todo lo que le indicaban para evitar ser lastimado, pero sobre todo, para proteger a su pequeña hija de 13 años que, en medio del temor y la inocencia, preguntaba qué estaba pasando, por qué todos se comportaban de una manera tan extraña.
"Somos guerrilleros del Ejercito de Liberación Nacional ELN. Tenemos la orden de secuestrar a una persona de este sitio", afirmó el comandante del grupo con la mayor frivolidad, como si se tratase de un simple juego.
El motivo: deudas pendientes con el dueño de la finca en la que la familia de Natalia vivía.
El corazón se quería salir del pecho. Se podían sentir los latidos tan fuertes y seguidos. Todo era confuso. La niña solo veía a su padre tratar de ocultar la angustia y apretar los dientes con firmeza para no dejar caer sus lágrimas.
No tuvo el suficiente valor para contarle lo que sucedía. Uno de esos hombres armados, miró a Natalia fijamente y le dijo que debía irse con ellos, que empacara algo de ropa, que tenían que irse porque se les hacía tarde.
“Tu padre tiene instrucciones y seguramente hará lo que le pedimos para que puedas volver a casa pronto".
En ese momento, sintió que jamás regresaría. Experimentó un enorme vacío, incluso, aún hoy cuando recuerda ese hecho, vuelve a repetir ese desasosiego.
Desde que partieron, las caminatas en medio de la selva fueron el elemento continuo. Las únicas palabras que escuchaba eran: “Camine, camine más rápido que falta mucho para llegar”.
Por su mente pasaba su hogar, su padre, la reacción de su madre al llegar a la casa y no encontrarla…
Hacía calor. Su cabeza palpitaba del dolor, a tal punto que, sin pensar en las consecuencias, se sentó y manifestó que no continuaría hasta que no le dieran algo para calmarlo.
Las horas pasaron y llegó la oscuridad. El temor se apoderó de ella, sin saber en donde pasaría la noche ni bajo que condiciones.
Ese fue el primero de 33 largos días en los que se despertó rodeada de hombres armados y en los que corrió de un lugar a otro huyendo del Ejército y de otros grupos guerrilleros.
Noche tras noche lloró, pensando en su mamá, en el momento de volver a estar con ella y en lo que estaría haciendo su papá para sacarla de allí. Su consuelo llegó en la figura del que llamó “su segundo padre”, el de la montaña, el de la selva: Jaime Sandoval, una de tantas victimas inocentes que compartió con ella esas jornadas.
Se ganó su cariño y confianza. Todos los días le enseñaba cosas nuevas, como jugar cartas, para que no estuviera tan triste. Por eso, uno de los dolores más profundos que Natalia ha sentido lo experimentó cuando se enteró de su muerte, tiempo después de que fue liberada.
Un mes después, para ella llegó el milagro que otros no han conocido. Por eso, desde hace siete años celebra un segundo cumpleaños, porque aquel 16 de julio en que fue libre otra vez, volvió a nacer, con la diferencia de que ya sabia caminar, leer y escribir, pero tenía que aprender a vivir con el temor, la inseguridad y el rencor.
Gracias al esfuerzo de su padre y a la devoción por la Virgen del Carmen, que según ella, coincidencia o no, sus fiestas se celebran justo el 16 de julio, su historia tuvo un final feliz, a pesar de los traumas que le quedaron.
Le debe su libertad a su papá que, sin duda, es tan protagonista de esta tragedia como ella, porque sintió la angustia y la impotencia. Él ya partió al cielo, pero Natalia, hoy universitaria, dedica sus acciones a ese hombre, el más valiente que ha conocido.
Aún no entiende por qué personas inocentes siguen pagando. Su padre la devolvió a la vida. Natalia, regresó de la muerte.
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